Viajes


En el post anterior, os contaba que a final de año, se realiza el Encuentro Europeo de Taizé, este año en Zagreb.
Después de ya algunos días en casa, me siento para contaros cómo ha sido la experiencia, aunque posiblemente, las palabras se queden cortas con todo lo que he vivido allí.

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El viaje hasta llegar a Zagreb fue largo: desde Málaga a Valencia en avión, de allí en tren a Barcelona, y de allí en bus a Zagreb, pero bueno…la verdad es que ha merecido la pena. Y desde el primer momento que llegué a Valencia siento un profundo agradecimiento por la acogida de mis amigos.

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La experiencia de peregrinar a Taizé siempre te llena y te toca por dentro, y en los encuentros europeos sucede más o menos igual.
Ser acogida en una ciudad que está a miles de kilómetros de la tuya, que su gente abran sus puertas, que te lo den todo, que estén disponibles en todo momento, que confíen en tí, que te quieran…es verdaderamente una maravilla. Yo me siento tremendamente agradecida a la familia Glavas, la familia que me acogió, a la parroquia donde estuvimos, Sveta Obitelj, a todos los que trabajaron en la organización para que saliera todo perfecto, a todos los españolitos que estuvimos juntos, al pueblo de Zagreb, y especialmente a la comunidad de Taizé, por seguir luchando por la unidad y la confianza de los pueblos y de todos los hombres.

Ver a Serbios y a Croatas compartir juntos en un grupo, y orar juntos y hablar sin discusiones y en paz, te llena el corazón, y te hace confiar en que es posible un mundo de paz.

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Del Encuentro en Zagreb me traigo un montón de nombres en el corazón, un montón de personitas, muchos momentos, muchas risas y momentos de compartir, palabras, conversaciones, besos, bromas, canciones, bailes, apretujamientos en el tranvía, abrazos, experiencias de oración y un profundo sentimiento y alegría de sentirme muy amada por Dios a pesar de mis debilidades. Una vez más, la oración me ha hecho recordarme que Dios me ama, y nos ama, por encima de todo, y eso es lo importante.

Desde aquí dar las Gracias a todas las personas que se han preocupado para que esto salga adelante: a la comunidad de Taizé, a Zagreb, a Rogelio por hacerse responsable del bus en el que íbamos, a la Familia Marianista por acogerme como una más, a la acogida de Barcelona por dejarnos viajar con ellos, y a todos y cada uno con los que he compartido estos días.

¡GRACIAS DE CORAZÓN! HVALA!

En el autobús alguien decía que las grandes batallas se ganan en silencio, en este encuentro hemos vuelto a ganar otra: la de que es posible que la juventud de todos los países se una para convivir, disfrutar, y rezar por la paz, la unidad y la confianza.

Del 14 al 19 de Octubre, una amiga y yo cogimos las maletas, y nos fuimos a Valencia. Fueron unos días inolvidables, llenos de buenos momentos, con experiencias increibles, risas, alguna que otra lágrima, pero sobre todo, de vivir y compartir muchas cosas con gente maravillosa.
GRACIAS a todos ellos por acogernos tan bien y por todo el cariño recibido.
Aquí os dejo un vídeo con muchos de esos momentos.