Por eso yo voy a seducirla;
la llevaré al desierto
y hablaré a su corazón.
Os 2, 16
El domingo pasado en la homilía de la Eucaristía, el sacerdote estuvo hablando de algo que me tocó por dentro. Como Dios se hace presente en el desierto de cada uno…ese es Su lugar favorito para hablar al corazón…
Ese día recordé una canción de Almudena que me gusta especialmente. A veces ese desierto es duro, pero casi siempre descubres que es Él el que te sostiene en la sed, el que te da agua para beber, el que te saca de ahí, de tu miseria y te lleva a una Tierra nueva.
TIERRA- Almudena
Tierra, que llora de noche y de dia,
Buscando ver al hombre en sus brazos imaginando ser amada por él, amada por él.
Sigue la tierra soñando con miles de bosques crecer,
Con aguas que caen de las fuentes ensalzando el color de las flores,
Bailan una danza de amor con el hombre al compás del aire,
Nos llevas y yo recordando como era antes.
Es el desierto el lugar preferido, para mostrar al hombre su alma
Y decirle en el silencio…¡cuánto lo ama!
Cual es el precio que paga la vida por no haber conciencia y vivir
Vagando perdida en absurdos caídas, no sale de su existir
Quién bailara esa danza de amor al compás del aire
Sigue la tierra esperando que alguien la abrace
Tierra q llora de noche y de dia,
buscando ver al hombre en sus brazo imaginando ser amada por él, amada por él.





