Creo que todo el mundo ha tenido alguna vez la experiencia de encontrarse en un incómodo o cómodo silencio. Por lo general, encontrarse de pleno en un rato de silencio, aún estando en compañía de alguien, puede resultar violento, y siempre se tiende a sacar algún tema de conversación, por estúpido que sea. Nada más claro, que subirte en el ascensor con un vecino con el que a penas hablas…¿lo más lógico para hablar? El tiempo, siempre es muy socorrido.

Sin embargo, hay momentos en los que ese silencio no es tan incómodo, tal vez diría que todo lo contrario. Que es ahí donde descubres más de la otra persona. Cuando vas caminando sin necesidad de hablar, cuando te quedas mirando al otro,  cuando simplemente se está…

Leía esta mañana un texto que me hacía pensar en esto y que me gustaba mucho:

Es cierto que el silencio habla con sus mil voces y que en muchas circunstancias es el mejor mensaje que se puede transmitir. Hay un tiempo para todo: para hablar y para callar. Y no siempre es fácil soportar el silencio, es decir, mantenerse en él cuando nos invade el deseo de cubrirlo rápidamente, con alguna socorrida frase que nos saque del abismo de la incomodidad(…).

El silencio es realmente elocuente. Significa, ante todo, que estoy contigo. Yo, toda mi persona, no sólo mi cabeza, capaz de preparar una frase más o menos oportuna. Indica respeto, actitud de escucha, aún cuando el otro no puede decir nada. Porque se escucha también el silencio con un sexto sentido, con la empatía, con la observación. Soportar el silencio embarazante supone hacer un esfuerzo por entrar en el mundo interior aceptando la impotencia y asumiendo la distancia infinita que separa a una persona de otra. La escucha, dice un autor, tiene lugar en el desierto porque la distancia entre los que comunican nunca será abolida del todo. ¿Quién no ha saboreado con otra persona un ratito de silencio mirándola a los ojos, con las manos juntas? ¿quién no lo ha dicho todo así alguna vez?

Fuente:: Relación de ayuda. En el misterio del dolor.
José Carlos Bermejo