Ayer llegó a mí una canción de Julieta Venegas, que me encantó. No sólo por su original melodía sino también por su letra. Mucho se ha hablado del CARPE DIEM, de aprovechar el momento presente, sin embargo, muchas veces uno se deja arrastrar por aquello que se fue o por los sueños que queremos que lleguen.

Desde hace tiempo, yo intento disfrutar de aquello que la vida me va poniendo en mi camino. Creo que es la mejor fórmula. Y aunque muchas veces, me de un poco de miedo arriesgar, estoy convencida de que el que no arriesga no gana la batalla.

Me lleva resonando en la cabeza este estribillo desde ayer :

El presente es lo único que tengo,
el presente es lo único que hay,
es contigo mi vida con quien puedo sentir
que merece la pena vivir

Oda al tiempo-Pablo Neruda

Este presente, liso como una tabla, fresco,
esta hora, este día limpio
como una copa nueva
—del pasado no hay una telaraña—,
tocamos con los dedos el presente,
cortamos su medida,
dirigimos su brote,
está viviente, vivo,
nada tiene de ayer irremediable,
de pasado perdido,
es nuestra criatura,
está creciendo en este momento,
está llevando arena,
está comiendo en nuestras manos,
cógelo, que no resbale,
que no se pierda en sueños ni palabras,
agárralo, sujétalo y ordénalo
hasta que te obedezca,
hazlo camino, campana, máquina,
beso, libro, caricia,
corta su deliciosa fragancia de madera
y de ella hazte una silla,
trenza su respaldo,
pruébala, o bien escalera!

Sí, escalera,
sube en el presente,
peldaño tras peldaño,
firmes los pies en la madera del presente,
hacia arriba, hacia arriba,
no muy alto,
tan sólo hasta que puedas reparar
las goteras del techo,
no muy alto,
no te vayas al cielo,
alcanza las manzanas, no las nubes,
ésas déjalas ir por el cielo,
irse hacia el pasado.
Tú eres tu presente,
tu manzana: tómala de tu árbol,
levántala en tu mano, brilla
como una estrella, tócala,
híncale el diente
y ándate silbando en el camino.