Dedicado a todas esas personas que se nos quedan en los arcenes de las calles, en la invisibilidad de la sociedad, a aquellos que son llamados el “cuarto mundo”. A ellos, y a todos los que cuidan y trabajan y ponen sus manos disponibles para que ellos no sientan su vida en soledad. A ellos, GRACIAS.
Algunos los llaman la gente sin techo,
para otros no son más que el cuarto mundo.
Pobres, que en la calle los abandona.
Solo los corazónes que todavía recuerdan
el lenguaje de las estrellas
conocen la verdadera historia.
Sólo ellos saben que aquel día
sin saber por qué
comenzarón a caer ángeles del cielo,
ángeles de blancas vestiduras,
ángeles de blancos sueños
y blancas esperanzas.
Y sin saber por qué
cuando sus pies tocaban
las aceras de las calles
la hierba de los parques.
Olvidaban de donde venían
y tampoco sabían donde podían ir.
Algunos los llaman el cuarto mundo
sólo los corazones que todavía
recuerdan el lenguaje de las estrellas
saben que los ángeles duermen en las aceras.
Pedro Sosa
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Cayeron en las calles en un día gris
en los bancos del parque, su nube de papel
los charcos, las aceras, los portales,
al anochecer los vieron mirando un cielo
al que no pueden volver.
Sus alas se han caído y no recuerdan ya
de donde han venido y si hubo alguna vez
un paraíso distinto, una sonrisa o una taza de café
Y entre un mar zapatos y aceras
en su isla de cartón viajan lejos
tan lejos de su paraíso
tan cerca del infierno al que cayeron
y el frío congeló la esperanza
y el hambre hizo olvidar los olores
del mar y las flores en la noche.
Caminan por las calles, un mundo sin altura
no hay vértigo no hay miedo no hay donde caer
y mientras aborrecen el menú del hambre
tan cerca de la tierra el pan no sabe igual
caídos desde el cielo atados en el suelo.
Marzo 16, 2009 at 2:44 pm
Gracias a ti María. Y a Santiago, a Clemente, a Dimitri, a Jose, Vasile, Vicky… tantos nombres… nombre de personas – historias de dolor, que nos acercan a la tierra a un Dios muy humano, muy cerca del que estuvo en el madero, abandonado.
Marzo 17, 2009 at 7:32 pm
Paz y bien Maria
Gracias por recordarme a esos benditos ángeles de las aceras, los cajeros, los escaparates de las tiendas.
Nunca olvidaré la conversación que tuve con uno de ellos, me dijo:”¿tú crees que nací en la calle?”…
Ojalá luchemos por ese mundo que Dios sueña, donde todos tienen un hogar calentito donde vivir
Un abrazo,
gracias por compartir-te
TeSs
Marzo 24, 2009 at 2:58 pm
Gracias.
Gracias.
Junio 3, 2009 at 11:06 pm
Gracias por compartir, yo hare lo mismo…oremos por ellos y por los que son insensibles a esta realidad…
“Nadie es tan pobre que no tenga algo para dar. Ni tan rico que no necesite de los otros”
OREMOS, JUNTOS….DIOS LOS BENDIGA SIEMPRE.
Julio 27, 2009 at 10:56 pm
Es una canción muy buena