Es cierto que raramente vemos la eficacia de nuestra oración. Pero ¿y si la oración significara para los otros zambullirnos en la corriente de amor que circula entre Dios y los hombres ? Entonces podríamos comprender que nuestra oración contribuye a que el amor de Dios reúna a todos los hombres más allá de los obstáculos que siempre se levantan. Sí, incluso aunque no sepamos cómo, Dios se complace en nuestras oraciones

Meditación del H. Alois en el Encuentro Europeo de Bruselas