Acabo de llegar a casa, y cuando venía de camino conduciendo me han venido a la cabeza un montón de pensamientos.

Recorriendo la calle principal de la ya mini ciudad donde pasé mi infancia y juventud, recordaba tantos momentos con gente a la que ya ni veo, pero que aún siguen ocupando una parte de mi corazón. El grupo de amigos con los que entrabas y salías, lo que tus padres te permitían claro, lugares que han sido testigos de muchos momentos, el primer amor, el mar con el que tanto he compartido, incluso ese pedacito de playa donde plantaba la toalla todos los días desde que tenía 7 años.

Conducía y escuchando algo de música me aparecía una sonrisa en la cara, y recordaba con cariño todo aquello. Benditos veranos aquellos…

Y además de todo esto…venía fijándome durante el camino, la cantidad de banderas españolas que hay colgadas en las casas, en los bares, en las terrazas, en los coches… Se podría decir que en España estos días sólo existe un color: el rojo.

Pero yendo más allá de eso, pensaba que muchas veces se critica (y con mucha lógica), las cantidades de dinero desmesurado que mueve el deporte, especialmente el fútbol; pero quizás, sería bueno pensar también, en todo el sentimiento que mueve. Porque si hemos conseguido que a través del fútbol se hayan unido muchas ciudades y pueblos, sin distinción de nada, creo que ya ha merecido la pena.

Quien me conozca sabe que me encanta el fútbol y que en estas semanas estoy difrutando como una enana viendo los partidos de la selección. Pero se disfruta mucho más, viendo a andaluces, gallegos, madrileños, valencianos, catalanes, extremeños…disfrutando con una misma cosa, unidos.  Y por qué no decirlo…da alegría que tu equipo juegue tan bien y que se le reconozca desde tantas partes del mundo.

Me reía el otro día, cuando mi jefe, que es argentino, me contaba que sus sobrinos estaban viviendo a España como si fuera la propia Argentina…y me reía porque otros puede que no, pero para los Argentinos, la blanquiazul es mucho…y ver que se han hecho medio españoles…es gracioso.

En definitiva lo que quería compartir con vosotros es que la vida está llena de buenos momentos, de recuerdos maravillosos, y de emociones vibrantes, como puede ser un simple partido de fútbol.

Ganemos o perdamos mañana en la final, creo que ya somos campeones.