El silencio del Sábado Santo aprieta el corazón porque está hecho de todas las cuestiones sin respuestas, de todos los misterios de nuestras vidas humanas que no hallan aún la solución de Dios.
Pero la fe, por encima de todo, se mantiene y permanece. La fe es una firme confianza acerca de las cosas que aún no vemos.

El Sábado Santo no es ausencia. Es presencia en los abismos. El credo de la Iglesia dice: “Cristo descendió de los infiernos”.
¿Cuál es esa buena noticia? Los abismos han sido visitados. De descenso en descenso, Cristo ha visitado todo:
” Descendió de los cielos, se encarnó en la virgen María. Descendió bajo tierra. Descendió a los infiernos.”

Y tanto es así que al hombre fuiste a decir: “Desde el fondo del abismo te invoco, oh Eterno”. ¿Qué es el infierno sino el presente? El presente sobre toda la tierra. Desde el norte hasta el sur; al este como al oeste, el mismo grito “desde el fondo del abismo”.

La buena noticia de este día es la proximidad, la participación. Cristo fue a predicar a los espíritus cautivos. De norte a sur, de este a oeste. ¡Qué realidad sobrecogedora!

¿Qué es el infierno? Es el abismo que se abre a más en nuestros propios corazones. Y la buena noticia es que Cristo puede habitar hasta en las zonas más insoportables de nosotros mismos.
El Sábado Santo no es el día de la nada, sino el día que llega hasta lo profundo.: Cristo viene.

Dejemos que el alba alcance la tierra de nuestros corazones. Hagámosnos silencio y profundidad.

NADA ESTÁ PERDIDO. Alguien viene a encontrarnos en el abismo.
¡Oh tierra, he aquí tu respiro.
Oh corazón, he aquí tu huésped.
Amén!

Soeur Myriam- Diaconesse de Revilly

 

La esperanza confiada en que Cristo ascenderá de nuevo a la vida…la soledad del Sábado Santo se convierte en espera; en mirada mezcla de lágrimas de pena y alegría; en corazón que vibra con el momento deseado, en corazón agradecida por tanto amor desprendido, por tanta gratuidad regalada…el silencio largo del Sábado Santo espera llegar a la aurora con la gracia de Aquel que se hizo Hombre entre los hombres, que hizo Vida de la Muerte…

El Sábado Santo no es sólo tristeza o silencio, es espera y fe. ¡FE!