La vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido, sino más bien, un tapiz de acontecimientos que culminan con un plan exquisito y sublime.
Que sepamos abandonarnos a ese Plan con mayúsculas que pone patas arriba y desborda con amor infinito nuestros pequeños e imperfectos planes cotidianos…
María, con frecuencia paso por acá, a veces sin dejar rastro.
No sé si es que estoy especialmente sensibilizada estos días por algunas cosas personales, pero esta entrada que aún no había visto, me dejó con cosas dentro dando vueltas.
Pocas cosas me han salido como las planeaba,algunos proyectos de vida han quedado truncos o al menos no han salido como los soñaba, y he sentido muchas veces cuánto me cuesta abandonarme confiada en las manos de Dios, creyendo que todo me conduce a donde Él lleva.
Dejarme guiar por Él y confiar, eso quisiera, frente a todas mis resistencias, mis temores, mis frustraciones…
(te agrego a mis enlaces en el blog, me haces bien)- Mi abrazo.
Febrero 25, 2008 at 6:25 pm
Que sepamos abandonarnos a ese Plan con mayúsculas que pone patas arriba y desborda con amor infinito nuestros pequeños e imperfectos planes cotidianos…
Gracias.
Un beso grande.
Marzo 13, 2008 at 12:14 am
María, con frecuencia paso por acá, a veces sin dejar rastro.
No sé si es que estoy especialmente sensibilizada estos días por algunas cosas personales, pero esta entrada que aún no había visto, me dejó con cosas dentro dando vueltas.
Pocas cosas me han salido como las planeaba,algunos proyectos de vida han quedado truncos o al menos no han salido como los soñaba, y he sentido muchas veces cuánto me cuesta abandonarme confiada en las manos de Dios, creyendo que todo me conduce a donde Él lleva.
Dejarme guiar por Él y confiar, eso quisiera, frente a todas mis resistencias, mis temores, mis frustraciones…
(te agrego a mis enlaces en el blog, me haces bien)- Mi abrazo.