…Testigo me es Dios de cuanto os quiero…” Era el título de una entrada que escribí hace poco en el blog. A veces es imposible explicar con palabras todo lo que Dios te regala en la vida. Es el sentimiento que yo tengo:¿cómo explicar tanto? ¿cómo te podré pagar, Señor, tanto bien como me has hecho?

Han sido 6 meses de descubrir, de contemplar, de aprender, de soñar, de disfrutar, de querer mucho, de reir, de ser feliz, de dejarme hacer, de aceptar, de cuidar el corazón, las sonrisas y las lágrimas…pero también han sido meses de enfretarme con mi realidad, de descubrirme, y porque no decirlo…de sufrir y llorar también un poquito. Meses de respirar. Tiempo de descubrir. Tiempo de Dios. Y en el tiempo de Dios…no hay horas.

Me salen del corazón cada una de estas imágenes, y al verlas, un profundo agradecimiento por todo lo vivido. Un GRACIAS enorme a Dios. Y un GRACIAS enorme a todos los que han estado en este camino, presentes o distantes. Gracias por ayudarme a caminar y por acompañarme en el camino. Gracias por estar en los buenos momentos y por ayudarme en los malos. Gracias por enseñarme a transitar, por ayudarme a aceptar y a permanecer.

Ojalá las miradas y las sonrisas de esta imágenes lleguen a transmitir todo lo que yo no soy capaz de hacer.