Siempre tuve la incómoda sensación de que Él deseaba que lo mirara a los ojos…, cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.
Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.
Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: “Te quiero”. Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: “Te quiero”.
Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.
El Amor- Anthony de Mello

El regreso del hijo pródigo- Rembrandt
Este cuadro refleja muy bien lo que cuenta la historia. Si realmente creyéramos que Dios es infinito perdón, no nos daría tanto miedo mirarle a los ojos. Él mismo lo dijo:
“Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. “
Salmo 26,14
Septiembre 14, 2006 at 4:41 am
Dios te ama, acercate a El y recibe a Cristo en tu corazón.
El Ciberpastor
http://espiritudefe.com
Enero 14, 2007 at 5:10 am
Me gustò el articulo de Tony de Mello y quisiera preguntarles si existe algun sitio de talle re Oracion.
saludos desde Mèxico.
JEVB