Decía Calderón de la Barca:

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son
.

A veces uno piensa que los sueños pueden convertirse en realidad. Otras veces, cuando las cosas no van bien, pierdes toda ilusión por conseguirlos. Lo cierto es que en la vida todo el mundo tiene sueños, unos más alcanzables que otros. Pero en alguna ocasión, a veces cuando menos lo esperas, de pronto suena la flauta, y aquello que has soñado durante toda tu vida, aparece, y entonces todo cambia y se vuelve de color, y si es un trabajo conseguido, te sientes realizado, y si es una persona encontrada, sientes que el corazón se te sale cuando estás con ella…

Y entonces tu voz brilla como la del niño de “La vida es bella” que sueña con acumular puntos para conseguir su premio.Y ese padre que es capaz de hacer lo imposible para que los sueños de su hijo se hagan realidad.

Siempre me ha encantado esta película, siempre he soñado con levantarme cada dia y tener a alguien que me diga: “Buenos días princesa”. Es algo mágico.

No siempre lo sueños se hacen realidad, eso está claro, pero cuando se cumplen…uno se convierte en la persona más feliz. Y sólo puedes dar GRACIAS y luchar por no perderlo.

Nunca he querido creer al 100% esa frase, porque creo que no es del todo cierta. He vivido muchas separaciones a lo largo de mi vida, y algunas de ellas, es posible que las haya olvidado, pero no por la distancia en sí, sino porque no las he cuidado, ni yo, ni las otras personas.

Sin embargo, en otras muchas ocasiones, la distancia ha propiciado una amistad mucho mayor, un crecimiento personal, un mayor acercamiento, porque la distancia te hace valorar las cosas más importantes, lo esencial. Y con pequeños gestos, te haces presente en la vida de la otra persona, a pesar de estar a miles de kilómetros. Porque las experiencias intensas, los momentos vividos, no se olvidan sin más. Cuando alguien aparece en tu vida, y toca tu corazón, cuando vives momentos especiales que te marcan para siempre, entonces, por mucha distancia que haya, nunca triunfará el olvido.

¿Acaso olvida una madre a su hijo? ¿Olvida un hijo a su padre que ha muerto? ¿O un enamorado a su amada que está lejos?

Y me viene a la cabeza el pasaje de Isaías:

-¿Acaso  olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas llegasen a olvidar, yo no te olvido. Míralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuado, tú estás ante mí perpetuamente.

Porque al fin y al cabo, para que haya olvido, no tiene que haber necesariamente distancia…¡qué desconocidos pueden llegar a ser dos personas que se sientan juntas todos los días!o dos que creyendo ser uno, no llegan ni a la mitad…

Es verdad que a veces a uno le asalta el miedo a separarse temporalmente de alguien, porque cabe la posibilidad de que el otro se olvide de tí, o se de cuenta de algo que antes no veía…. pero también puede que esa separación, esa distancia, sirva para darse cuenta de todo lo contrario…

Si de algo estoy convencida es de que si las relaciones se cuidan, si permaneces ahí, a pesar de los kilómetros, si dentro de tí ese alguien está presente, si no renuncias a él, si nacen de tí unas letras de vez en cuando, si suena el móvil, si hay pequeños detalles que alimentan la relación,si… estoy convencida, porque lo sé, que la distancia no hará el olvido.

En mí resuenan ahora, muchos nombres y muchos rostros, a miles de kilómetros, que siguen muy presente en mi vida y con los que estoy convencida, que, en algún momento, volveré a encontrarme.

No sé dónde, ni cuándo, ni cómo, pero estoy convencida que llegará.

Uno queriendo ser dos- Noa

Creo que todo el mundo ha tenido alguna vez la experiencia de encontrarse en un incómodo o cómodo silencio. Por lo general, encontrarse de pleno en un rato de silencio, aún estando en compañía de alguien, puede resultar violento, y siempre se tiende a sacar algún tema de conversación, por estúpido que sea. Nada más claro, que subirte en el ascensor con un vecino con el que a penas hablas…¿lo más lógico para hablar? El tiempo, siempre es muy socorrido.

Sin embargo, hay momentos en los que ese silencio no es tan incómodo, tal vez diría que todo lo contrario. Que es ahí donde descubres más de la otra persona. Cuando vas caminando sin necesidad de hablar, cuando te quedas mirando al otro,  cuando simplemente se está…

Leía esta mañana un texto que me hacía pensar en esto y que me gustaba mucho:

Es cierto que el silencio habla con sus mil voces y que en muchas circunstancias es el mejor mensaje que se puede transmitir. Hay un tiempo para todo: para hablar y para callar. Y no siempre es fácil soportar el silencio, es decir, mantenerse en él cuando nos invade el deseo de cubrirlo rápidamente, con alguna socorrida frase que nos saque del abismo de la incomodidad(…).

El silencio es realmente elocuente. Significa, ante todo, que estoy contigo. Yo, toda mi persona, no sólo mi cabeza, capaz de preparar una frase más o menos oportuna. Indica respeto, actitud de escucha, aún cuando el otro no puede decir nada. Porque se escucha también el silencio con un sexto sentido, con la empatía, con la observación. Soportar el silencio embarazante supone hacer un esfuerzo por entrar en el mundo interior aceptando la impotencia y asumiendo la distancia infinita que separa a una persona de otra. La escucha, dice un autor, tiene lugar en el desierto porque la distancia entre los que comunican nunca será abolida del todo. ¿Quién no ha saboreado con otra persona un ratito de silencio mirándola a los ojos, con las manos juntas? ¿quién no lo ha dicho todo así alguna vez?

Fuente:: Relación de ayuda. En el misterio del dolor.
José Carlos Bermejo

Ayer llegó a mí una canción de Julieta Venegas, que me encantó. No sólo por su original melodía sino también por su letra. Mucho se ha hablado del CARPE DIEM, de aprovechar el momento presente, sin embargo, muchas veces uno se deja arrastrar por aquello que se fue o por los sueños que queremos que lleguen.

Desde hace tiempo, yo intento disfrutar de aquello que la vida me va poniendo en mi camino. Creo que es la mejor fórmula. Y aunque muchas veces, me de un poco de miedo arriesgar, estoy convencida de que el que no arriesga no gana la batalla.

Me lleva resonando en la cabeza este estribillo desde ayer :

El presente es lo único que tengo,
el presente es lo único que hay,
es contigo mi vida con quien puedo sentir
que merece la pena vivir

Oda al tiempo-Pablo Neruda

Este presente, liso como una tabla, fresco,
esta hora, este día limpio
como una copa nueva
—del pasado no hay una telaraña—,
tocamos con los dedos el presente,
cortamos su medida,
dirigimos su brote,
está viviente, vivo,
nada tiene de ayer irremediable,
de pasado perdido,
es nuestra criatura,
está creciendo en este momento,
está llevando arena,
está comiendo en nuestras manos,
cógelo, que no resbale,
que no se pierda en sueños ni palabras,
agárralo, sujétalo y ordénalo
hasta que te obedezca,
hazlo camino, campana, máquina,
beso, libro, caricia,
corta su deliciosa fragancia de madera
y de ella hazte una silla,
trenza su respaldo,
pruébala, o bien escalera!

Sí, escalera,
sube en el presente,
peldaño tras peldaño,
firmes los pies en la madera del presente,
hacia arriba, hacia arriba,
no muy alto,
tan sólo hasta que puedas reparar
las goteras del techo,
no muy alto,
no te vayas al cielo,
alcanza las manzanas, no las nubes,
ésas déjalas ir por el cielo,
irse hacia el pasado.
Tú eres tu presente,
tu manzana: tómala de tu árbol,
levántala en tu mano, brilla
como una estrella, tócala,
híncale el diente
y ándate silbando en el camino.

No es mi intención darle publicidad a nadie, pero cuando algo me hace reflexionar o me llama la atención o toca algún rinconcito de mi adentro, me gusta compartirlo.

Seguro que habéis escuchado en la radio y visto en la televisión la última publicidad de Coca-cola: Destapa la felicidad.Por curiosidad entré en la web, y vi el anuncio. El hombre que aparece me hizo “caerme de mi silla” como quien dice… me ayudó a darme cuenta una vez más, que la vida está para disfrutarla, para aprovechar cada momento. En sus palabras:

No te entretengas en tonterías que las hay, y vete a buscar lo que te haga feliz que el tiempo corre muy deprisa. He vivido 102 años y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta. Estás aquí para ser feliz

A menudo se me llena la cabeza de pequeñas preocupaciones, de nimiedades sin sentido, de películas que yo sóla me monto, y pierdo momentos de la vida que podrían ser estupendos y que desaprovecho. Y puede que mañana vuelva a caer en el mismo error, lo sé, pero hoy, estoy convencida, y se me llena la boca al decir, que ESTOY AQUÍ PARA SER FELIZ. Y que merece la pena intentarlo y disfrutar de los pequeños detalles que son los que más valen.
Creo que tengo y tenemos el derecho y el deber de ser felices. Por nosotros y por aquellos que no tienen tanta suerte. Somos unos afortunados. Soy una privilegiada.  Y por ello doy gracias.

Cuantas veces sufrimos sin tener un por qué… cuántas veces nos ahogamos en nuestra propia pena por no tener aquello que deseamos, porque eso que queremos no llega, porque nuestra impaciencia nos come por completo y ya nada más podemos ver.

Acabo de leer un artículo de José María Rodríguez Olaizola, que me ha hecho recordar muchos momentos de hace ya bastantes años. Recuerdo cuando era pequeña, que pasaba horas escribiendo cartas a amigos que vivían lejos de mi ciudad. Cuidaba cada palabra y con más ilusión bajaba al buzón deseando que llegara a las manos de esa persona.  Aún hoy día lo sigo haciendo, pero cada vez menos.

Entonces, es cierto que no sentía esa impaciencia por recibir una contestación, sobre todo, porque ni siquiera sabía cuándo llegaría mi carta a manos de la persona. Ahora la inmediatez hace que tengas que contestar al momento el móvil, o un mensaje o un email… y si no lo recibes…ahí empieza el problema.

¡Cómo ha cambiado todo…!

Por eso me ha encantado lo que he leído, porque me ha ayudado a reflexionar. Os lo dejo aquí, tenéis que leerlo:

Maldita impaciencia
Por José María Rodríguez Olaizola, SJ

¿Por qué no me llaman YA? ¿Por qué no me escriben AHORA mismo? ¿Por qué pasan días, o acaso semanas, sin que llegue la respuesta a mis anhelos, cuando la urgencia me muerde? Me siento, en ocasiones, como un animal enjaulado, nervioso, inquieto, desesperado.


Y lo peor es que la jaula tiene algo de irreal, de imposible, de tramposo.Este mundo en directo nuestro tiene muchas ventajas. La facilidad para estar en contacto constante, a tiempo real, con todo el mundo, da calidad a nuestra vida y multiplica las posibilidades. Acorta las distancias y evita los adioses.

Permite estar siempre en contacto. ¿Cómo era el mundo sin Internet, sin móvil, sin correo electrónico? ¿Cuánto tardaba en llegar una carta? ¿Cómo era tener que localizar a alguien sin presuponer que siempre estamos disponibles? Cuesta acordarse ¡Qué rápido hemos entrado en estas dinámicas de lo inmediato!

Pero la inmediatez puede ser una promesa envenenada. Te acostumbras a tenerlo todo al momento. Y pierdes la costumbre de esperar, o de disfrutar de la memoria de los momentos buenos, porque demasiado pronto vuelves a pensar: “Quiero más”. “Lo quiero ya”. “Lo quiero ahora…” El mismo grito urgente que te impide aceptar con gusto la espera, cuando lo bueno se retrasa. Y el primer agobiado es uno mismo, incapaz de saborear la vida, engulléndola con un ansia que nunca se sacia.

Dice San Pablo que “el amor es paciente…” ¡Ojalá! Uno se siente a menudo impaciente, preso de las prisas, temeroso de los silencios, queriendo marcar los ritmos. Y la incapacidad para atesorar lo vivido es en parte inseguridad, en parte miedo y en parte falta de fe. Pero, en cualquier caso, duele, aprisiona y nos aboca a la tristeza. Creo que uno de los principales caminos hacia la libertad es ir cultivando esa capacidad para gustar despacio las cosas, para agradecer lo vivido o saber esperar lo que está por venir.

Cuesta dejar que se serenen los días. Pero es un aprendizaje muy necesario en este mundo de vértigo e inminencia. Así que, si agobia la urgencia, toca cerrar los ojos, respirar hondo, reírse un poco de la propia fragilidad y desprenderse de las cadenas con algo de estilo, buenas dosis de humor y una pizca de fe.

Fuente: Pastoralsj

3^n – DANDO VIDA, es el título de la próxima maqueta, que un buen amigo al que tengo especial cariño, va a sacar a la luz el próximo mes de Mayo. Se tratan de 15 canciones de hip hop. Un trabajo realizado con pocos medios, pero con mucha entrega y toda la ilusión del mundo. Según dice él mismo, no hay nada trivial en las letras, cada detalle está pensado para hacerte disfrutar, crecer y tal vez romper tus esquemas.


La distribución será gratuita, a través de la página http://smdani.marianistas.org, pero también a través de servidores como Emule, BitTorrent, Rapidshare, Megaupload… ¿Que por qué gratuito? En palabras de Dani: Lo más grande que he recibido nunca podré pagarlo. Así que lo mejor que puedo dar lo doy gratis. “Dad gratis lo que gratis recibisteis” (Jesús)

Yo ya estoy deseando escucharlo, porque estoy convencida que merecerá la pena, leer cada una de sus letras.

Para conocer más sobre este proyecto, aquí os dejo una entrevista de hace unos días:

El marianista rapero de Dios

Uno de los temas que irá incorporado en la maqueta es DANDO TU VIDA. Puedes escucharlo ya:
http://www.youtube.com/watch?v=eYbdliO5p8M
y descargarlo en mp3:
http://smdani.marianistas.org/ficheros/mp3/Dando-tu-vida-Hip-Hop-cristiano-smdani.mp3.zip
el password es: smdani

Dedicado a todas esas personas que se nos quedan en los arcenes de las calles, en la invisibilidad de la sociedad, a aquellos que son llamados el “cuarto mundo”. A ellos, y a todos los que cuidan y trabajan y ponen sus manos disponibles para que ellos no sientan su vida en soledad. A ellos, GRACIAS.

Algunos los llaman la gente sin techo,
para otros no son más que el cuarto mundo.
Pobres, que en la calle los abandona.

Solo los corazónes que todavía recuerdan
el lenguaje de las estrellas

conocen la verdadera historia.

Sólo ellos saben que aquel día
sin saber por qué
comenzarón a caer ángeles del cielo,
ángeles de blancas vestiduras,
ángeles de blancos sueños
y blancas esperanzas.

Y sin saber por qué
cuando sus pies tocaban
las aceras de las calles
la hierba de los parques.

Olvidaban de donde venían
y tampoco sabían donde podían ir.

Algunos los llaman el cuarto mundo
sólo los corazones que todavía
recuerdan el lenguaje de las estrellas
saben que los ángeles duermen en las aceras.

Pedro Sosa

___________________

Cayeron en las calles en un día gris
en los bancos del parque, su nube de papel

los charcos, las aceras, los portales,

al anochecer los vieron mirando un cielo
al que no pueden volver.

Sus alas se han caído y no recuerdan ya
de donde han venido y si hubo alguna vez
un paraíso distinto, una sonrisa o una taza de café

Y entre un mar zapatos y aceras
en su isla de cartón viajan lejos
tan lejos de su paraíso
tan cerca del infierno al que cayeron
y el frío congeló la esperanza
y el hambre hizo olvidar los olores
del mar y las flores en la noche.

Caminan por las calles, un mundo sin altura
no hay vértigo no hay miedo no hay donde caer
y mientras aborrecen el menú del hambre
tan cerca de la tierra el pan no sabe igual
caídos desde el cielo atados en el suelo.

Leía esta mañana en el trabajo, un capítulo de un libro en el que hablaba de la mirada. De cómo usar la mirada. Y me gustaba especialmente, porque en mi vida, en mis relaciones, en mis amigos, en la gente con la que trato día a día, trato de buscar esa mirada, que siempre dice tanto.
Mirar a los ojos a la persona con la que te encuentras, con la que hablas, con la que te sientas a escuchar, puede hacer que las palabras desaparezcan y que la conversación surja únicamente con los ojos.

Dice este texto del que os hablo, que “quien maneja bien el arte de escuchar y comunicar con la mirada, es capaz de reconstruir a una persona hundida, de hacerla sentir digna de respeto y consideración: valiosa por lo que dice y por lo que no dice, valiosa en sí misma.

Cuántas veces bajamos la mirada cuando nos sentimos intimidados, cuando sentimos que la otra persona está queriendo ver más allá de lo que nosotros queremos mostrarles, cuántos cruces de mirada sin querer profundizar…

ojos2

Dicen que si la cara es el espejo del alma, los ojos seguro que lo son del corazón. “Son capaces de decir y dar lo mejor, capaces de acoger y recibir lo mejor y en la mejor disposición“.
Mi experiencia es la de mirar a los ojos con serenidad, con confianza, con respeto a la otra persona…y recientemente he tenido la experiencia de encontrarme con la mirada de otra persona, y decirnos muchas cosas sin hablar, y sin apenas conocernos.

Eso sí, la mirada implica encontrarte con todo el ser de la otra persona, lo más bello y lo más vulnerable, y ella con lo tuyo, y no siempre estamos preparados para que vean esa parte de nosotros, o por lo menos a mí a veces me cuesta.

Le dijo el zorro al principito:”Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos“.

Mirar a alguien, es mucho más que ver un simple color de ojos, azul, marrón o verde. Es mirar más allá, es contemplar la alegría, la tristeza, las lágrimas, el gozo, la sencillez de quien se sienta a tu lado, de quien te elige para pasar un rato.

Desde hace ya algo más de tres años, me siento parte de una gran familia, que muchas veces he nombrado en este blog: la familia Marianista. A través de este mundo de internet, llegué a un foro, en el que poco a poco empecé a descubrir a personas maravillosas, que compartían todo lo mejor de sí, y que trataban de vivir con el mismo objetivo que yo: “Dar gratis, lo que gratis hemos recibido”.

Esas respuestas en un simple foro, pasaron a convertirse en personas, y muchos de ellos en amigos. Con muchos, hemos vivido momentos inolvidables, y a otros, aunque aún seguimos sin conocernos en persona, mantenemos una amistad muy bonita, y estoy segura de que en cualquier momentos nos encontraremos y podremos darnos ese abrazo de familia.

Cuando llegas a un lugar sin nada, y te abren los brazos y su casa de par en par, no puedes sentir más que agradecimiento.

Esta familia de Ágora Marianista, hoy cumple 7 años en la red, y por supuesto estamos de fiesta. Te invito a que te unas a la fiesta y descubras el don de dar todo aquello que se te ha dado.

¡GRACIAS FAMILIA!

Vídeo realizado por smdani

Entradas siguientes »